Árfidos (RFID) para la era de la computación ubicua
Estamos a un paso de la era de la computación ubicua, un mundo en el que casi toda computación será realizada por nuestro entorno en todo momento, en cualquier lugar. Muy cerca de terminar de entretejer el metaverso con el mundo real.
Hace tiempo que todas estas ideas me vienen rondando la cabeza. Si te parece vamos a dar un paseo imaginario por el centro de una metrópoli cualquiera…
Es temprano, la mañana es fresca pero hoy se esperan temperaturas agradables, eso es lo que mis gafas muestran al detectar el gps que llevan integrado que estoy saliendo de casa, información meteorológica sobre el día que comienza. Nos dirigimos hacia el centro de la ciudad, por el camino nos cruzamos un tipo que nos llama la atención porque lleva un perro grandísimo sujeto a una correa. Pedimos a las gafas información sobre el animal, el collar emisor del perro muestra su nombre: “Gos”, raza, edad… ¿deseas saber más? un enlace parpadeante pero no molesto me indica la posibilidad de acceder a internet para buscar información sobre ese tipo de animales.
Continuando con nuestro paseo ya casi hemos llegado al centro de la metrópoli, por el camino recibimos una llamada de un amigo que sabemos que está ahora mismo a una manzana de distancia porque ambos hemos intercambiado nuestra geoposición, como estamos cerca y ociosos quedamos para desayunar juntos en el bar Ubiquity. Nuestras gafas nos muestran un plano con la ruta trazada hasta la cafetería y opcionalmente nos indicará cada calle que debemos tomar. Al encontrarnos enfrente de la cafetería echamos un vistazo a la lista de precios, caro como todas, no aparece información extra porque nunca he estado en este establecimiento, pido información de mi red de contactos sobre el sitio, aparece una puntuación: 7/10 “un sitio tranquilo, camareros majos” la nota es de un colega, confío en él tiene buen criterio para estas cosas. Durante el desayuno tenemos una conversación amena, discutimos sobre Historia Antigua y el papel de las matemáticas y la ciencia en la antigua Grecia, nuestro amigo accede un par de veces al metaverso para comprobar de quién era discípulo Platón y exáctamente cual era el punto fuerte de aquella historia de la caverna, yo por mi parte accedo a mi propia contextopedia para buscar referencias sobre el teorema de pitágoras y la norma euclídea, la conversación avanza con nuevas informaciones.
La mañana trascurre con normalidad, ya que estoy en el centro decido hacer algunas compras, paso por un pequeño mercado y adquiero las frutas que más me gustan, siempre que puedo compro a los mismos agricultores, el cajón de naranjas envía a mis gafas esa información. También compro algo de pescado, estoy completamente seguro de que es fresco, si en algún momento uno solo de esos peces se hubiese descongelado y puesto en situación de riesgo higiénico el árfido grapado a su aleta hubiese informado al vendedor para su inmediata retirada ya que automáticamente habría anulado su posibilidad de venta al público mediante pago electrónico. Desde hace tiempo cualquier objeto es más que un objeto, es un spime: un objeto informacionalmente significado.
Cuando llega la hora de volver a casa, agotado decido tomar el transporte público, inmediatamente obtengo la dirección a la que debo dirigirme para subir al autobus que en menos tiempo me dejará en casa. Ya en el autobús una niñita me sonríe con ojos traviesos, un mensaje junto a ella me informa de que me está retando a un tetris virtual, la “princesa Nell” (así ha decidio ella identificarse) quiere machacarme al tetris, le devuelvo la sonrisa negándole la partida, estoy algo cansado… bueno, ¡qué diablos! solo será una partida.
La idea:
La tecnología RFID nos permite dotar a los objetos de capacidad de computación e interconexión entre ellos mediante árfidos obteniendo así computación en todo momento y lugar. Añadamos a cada objeto una capa de información transformándolos en spimes. Utilicemos gafas especiales como la interfaz de esta nueva nueva realidad ampliada. Finalmente hagamos invisible la herramienta y dejemos que emerja su utilidad.
“Las tecnologías que más calan son las que desaparecen. Se entrelazan en el tejido de la cotidianidad hasta que se vuelven invisibles”. Mark Weiser
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Enero 8th, 2008 at 8:49 am
Hey!
Soy consciente que has visto Zeitgeist.
¿Qué es “emerger la utilidad”?
¿Te refieres a la utilidad de los teléfonos móviles para geolocalizarte cuando están apagados?
¿Te refieres a la obligación de tener que comprar tu mismo el software que te vigila con cada ordenador portátil?
¿Te refieres a crear dispositivos de visión, donde se proyecte un lavado de cerebro permanentemente? El poder ya ha conseguido determinar qué es real y que no.
¿Crees que el poder del software libre y las redes vencerán la batalla en este mundo de tecnología?
El dinero es el que vencerá la batalla. Si es que la escasez no se impone antes.
Saludos.
Enero 8th, 2008 at 10:29 am
Con el fuego y el cuchillo…
a) Incendiamos poblados y acuchillamos sus habitantes
b) Mantenemos los hogares calientes y cortamos los alimentos
El poder y los conspiranoicos (como los que han hecho Zeitgeist) han elegido su opción, permíteme a mi elegir la mía: crear usos de las nuevas tecnogías que mejoren las sociedades haciéndolas más libres y felices.
Somos seres tecnológicos, para bien o para mal, las tecnologías móviles, gps, RFID pueden traernos muchos problemas y también muchos beneficios. No necesitamos miedo para quedar inmovilizados, necesitamos sabiduría y conocimiento para hacer un buen uso de las herramientas.
Enero 9th, 2008 at 3:27 am
Totalmente de acuerdo con que las cosas pueden emplearse para el bien y para el mal.
Solo digo que de momento está triunfando el mal salvo contadas excepciones. Creo que no se trata tanto de sabiduría y conocimiento sino de concentración de poder.
Lo que no estoy de acuerdo es en que somos seres tecnológicos. Las orejas no están ahí para llevar gafas tridimensionales, ni nuestros dedos para escribir en un teclado.
Si es cierto que sí somos seres inteligentes: comprendemos el funcionamiento de las cosas, desarrollamos la agricultura o creamos estructuras complejas con esparto y cañas, yo me refiero a ese tipo de tecnología, a la tecnología del conocimiento, la tecnología del ecosistema.
Por que hayamos estado en contacto con la tecnología en los últimos 100 años no creo que sea justificación suficiente para afirmar que el homo sapiens es tecnológico. Si es cierto que nuestra civilización actual se basa en la tecnología electrónica, pero antes y después que la nuestra hubo y habrán muchas otras civilizaciones diferentes.
Lo que creo es que nuestro cerebro es capaz de avanzar a partir de cualquier recurso, sea el que fuere.
Si hubiésemos vivido en otro planeta, en un planeta sin petroleo, ¿podrías continuar haciendo la misma afirmación?
Todo ello sin hablar por supuesto de si el planeta es tecnológico o no, por que no creo que esté preparado para las enormes minas a cielo abierto para extraer coltán, ni para todas esas fábricas que contaminan y producen chips.
Enero 9th, 2008 at 3:41 am
Discutir en comentarios que si sí, que si no, es poco productivo. Yo sigo afirmando que somos seres tecnológicos aunque tú confundas tecnología con industrialización. Si te parece interesante la discusión podrías rebatirme con un post en tu blog. Y entonces tal vez escriba yo otro artículo demostrando mi afirmación.
Considero que los comentarios deben aportar ideas o plantear reflexiones y dudas. Cuando la conversación se anima prefiero pasar a discutir de post en post. Pero hagámoslo de forma constructiva, ambos estamos en la misma nave, el mismo planeta.
Enero 11th, 2008 at 4:04 am
El hombre es básicamente tecnológico. Ha sido la tecnología y no el misticismo el que nos ha permitido sobrevivir, y basta con leer un poco a científicos como Jeff Hawkings para entender como nuestro cerebro está preparado para manejarla.
El problema no es la tecnología, si no su mala utilización. Desde luego no es mirando hacia atrás como encontraremos soluciones.
Enero 11th, 2008 at 4:25 am
Lot, un ejemplo que contradice que no somos seres tecnológicos: el fuego, que ha llegado a modificar nuestras mandíbulas, toda la morfología: los dientes, los huesos de la mandíbula, el músculo temporal (y supongo que el resto: masetero, digástrico, pterigoideos).
La escritura modificó nuestra mente transformándonos en cyborgs que anclaban sus pensamientos en símbolos externos, el habla (si somos más abiertos y la consideramos tecnología) modificó nuestra mente y creó nuestro sistema fonador (de forma retroalimentada claro), etc.
La tecnología nos modifica, estamos enredados en ella.