Árfidos (RFID) para la era de la computación ubicua
Domingo, Enero 6th, 2008Estamos a un paso de la era de la computación ubicua, un mundo en el que casi toda computación será realizada por nuestro entorno en todo momento, en cualquier lugar. Muy cerca de terminar de entretejer el metaverso con el mundo real.
Hace tiempo que todas estas ideas me vienen rondando la cabeza. Si te parece vamos a dar un paseo imaginario por el centro de una metrópoli cualquiera…
Es temprano, la mañana es fresca pero hoy se esperan temperaturas agradables, eso es lo que mis gafas muestran al detectar el gps que llevan integrado que estoy saliendo de casa, información meteorológica sobre el día que comienza. Nos dirigimos hacia el centro de la ciudad, por el camino nos cruzamos un tipo que nos llama la atención porque lleva un perro grandísimo sujeto a una correa. Pedimos a las gafas información sobre el animal, el collar emisor del perro muestra su nombre: “Gos”, raza, edad… ¿deseas saber más? un enlace parpadeante pero no molesto me indica la posibilidad de acceder a internet para buscar información sobre ese tipo de animales.
Continuando con nuestro paseo ya casi hemos llegado al centro de la metrópoli, por el camino recibimos una llamada de un amigo que sabemos que está ahora mismo a una manzana de distancia porque ambos hemos intercambiado nuestra geoposición, como estamos cerca y ociosos quedamos para desayunar juntos en el bar Ubiquity. Nuestras gafas nos muestran un plano con la ruta trazada hasta la cafetería y opcionalmente nos indicará cada calle que debemos tomar. Al encontrarnos enfrente de la cafetería echamos un vistazo a la lista de precios, caro como todas, no aparece información extra porque nunca he estado en este establecimiento, pido información de mi red de contactos sobre el sitio, aparece una puntuación: 7/10 “un sitio tranquilo, camareros majos” la nota es de un colega, confío en él tiene buen criterio para estas cosas. Durante el desayuno tenemos una conversación amena, discutimos sobre Historia Antigua y el papel de las matemáticas y la ciencia en la antigua Grecia, nuestro amigo accede un par de veces al metaverso para comprobar de quién era discípulo Platón y exáctamente cual era el punto fuerte de aquella historia de la caverna, yo por mi parte accedo a mi propia contextopedia para buscar referencias sobre el teorema de pitágoras y la norma euclídea, la conversación avanza con nuevas informaciones.
La mañana trascurre con normalidad, ya que estoy en el centro decido hacer algunas compras, paso por un pequeño mercado y adquiero las frutas que más me gustan, siempre que puedo compro a los mismos agricultores, el cajón de naranjas envía a mis gafas esa información. También compro algo de pescado, estoy completamente seguro de que es fresco, si en algún momento uno solo de esos peces se hubiese descongelado y puesto en situación de riesgo higiénico el árfido grapado a su aleta hubiese informado al vendedor para su inmediata retirada ya que automáticamente habría anulado su posibilidad de venta al público mediante pago electrónico. Desde hace tiempo cualquier objeto es más que un objeto, es un spime: un objeto informacionalmente significado.
Cuando llega la hora de volver a casa, agotado decido tomar el transporte público, inmediatamente obtengo la dirección a la que debo dirigirme para subir al autobus que en menos tiempo me dejará en casa. Ya en el autobús una niñita me sonríe con ojos traviesos, un mensaje junto a ella me informa de que me está retando a un tetris virtual, la “princesa Nell” (así ha decidio ella identificarse) quiere machacarme al tetris, le devuelvo la sonrisa negándole la partida, estoy algo cansado… bueno, ¡qué diablos! solo será una partida.
La idea:
La tecnología RFID nos permite dotar a los objetos de capacidad de computación e interconexión entre ellos mediante árfidos obteniendo así computación en todo momento y lugar. Añadamos a cada objeto una capa de información transformándolos en spimes. Utilicemos gafas especiales como la interfaz de esta nueva nueva realidad ampliada. Finalmente hagamos invisible la herramienta y dejemos que emerja su utilidad.
“Las tecnologías que más calan son las que desaparecen. Se entrelazan en el tejido de la cotidianidad hasta que se vuelven invisibles”. Mark Weiser
