Termodinámica, redes y el despegue cultural. Una visión antropológica
Las proteinas y la grasa empujaron al australopitécido fuera de la selva hacia la sabana donde los grandes termiteros y hormigueros se podían divisar con mayor facilidad. El encuentro fortuito de tubérculos favoreció la perfección y diversificación de las herramientas extractoras. Las grandes manadas de animales fueron también un reclamo poderoso para estos primeros protohumanos.
La carne estaba pero no se podía cazar, ni la complexión ni la tecnología lo permitían, el puesto libre para el australopitécido era el de carroñero de segundo nivel, por encima de buitres y chacales y por debajo de las temibles hienas. Su sucesor, el hábilis, desarrolló un cerebro 33% mayor que el australopitécido, debido sin duda a la fuerte presión selectiva que la compleja actividad carroñera ejerció sobre ellos.
Hace 1,6 millones de años el erectus, descendiente del hábilis ocupó un nuevo nicho ecológico basado en el estilo de subsistencia. Su cerebro era un 50% mayor que el del australopitécido. Sin embargo, su tecnología lítica no impresiona en comparación de la de sus antecesores, tampoco llegaron a dominar el fuego.
El cerebro es un órgano que impone fuertes demandas a la oferta orgánica de energía y sangre del organismo. Es un órgano caro y un cerebro enorme no se explica por sí solo ¿Qué ventajas proporcionaban el cerebro mayor del erectus?
La sabana, descubierta de vegetación densa, impone un riesgo de insolación terrible. Correr bajo el sol provoca la muerte de neuronas, lo que lleva a la desorientación y puede provocar la muerte. La mayoría de animales evita correr en las horas de máxima insolación, a menos claro, que un erectus cabezota haya decidido salir a perseguirlos justo en ese horario.
Un postulado básico de la Teoría de la Información dice que en un sistema de información con elementos propensos a la avería, puede incrementarse la fiabilidad del sistema aumentando:
a) El número de elementos que realizan la misma función.
b) El número de conexiones entre ellos.
La superabundancia de neuronas e interconexiones del erectus le proporcionaba a su cerebro un funcionamiento a prueba de averías que podía aguantar las altas temperaturas provocadas al correr grandes distancias bajo el sol, capacidad que su hambre de carne le empujaba a explotar corriendo (a veces durante días) tras animales que previamente había herido.
La termodinámica también empujará al erectus a despojarse del abrigo de pelo y a multiplicar sus glándulas sudoríparas, también reforzará su postura erecta y mantendrá el pelo protegiendo la parte superior del craneo.
La Teoría de la información y la termodinámica condujeron por sus cauces al incipiente género homo proveyéndole de una red neuronal redundante e hiperconectada. En los próximos millones de años otras fuerzas le empujarán a utilizar esta red como procesador de un periférico muy especial: la faringe. Todo esto dará lugar al sapiens y el despegue cultural que tiene una clara base lingüística.
Más información: Nuestra especie. Marvin Harris 1989.

24. March 2009 at 19:44
Realmente interesante. ¿Perseguir animales durante días? ¡Qué pasada!
24. March 2009 at 19:47
Sí, pero es que Harris dice que todavía hay tribus que cazan de esa forma. Otra cosa que me gustó es romper la idea de que el ser humano es un despojo físico comparado con el resto de animales ¡ningún animal nos gana en maratón!
24. March 2009 at 23:58
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16. April 2009 at 15:28
Juanma, creo que Harris se pasa bastante con lo de que «la teoría de la información y la termodinámica condujeron…» Dado que las teorías las proponen los sapiens, y que somos posteriores a los erectus, nuestras teorías no pueden haber “causado” una cierta forma o funcionamiento fisiológico.
Otra cosa es que la teoría de la evolución por selección natural explique bien el porqué nuestro cerebro, trabajando como dices, se haya adaptado a vivir en el entorno que describen esas teorías y no se haya extinguido (al menos todavía) en nuestro planeta del universo.
Comento esto porque yo no tengo tan claro que lo que ha valido para nuestro cerebro y supervivencia valga también para otros sistemas de información, aunque también me parece muy sugerente.
16. April 2009 at 15:43
Estoy de acuerdo Josemari, de hecho Harris dice:
“Puede que la selección dotase al cerebro del erectus [...]”
No lo he citado literalmente en ningún momento, el que ha confundido una teoría humana con el sistema descrito por ellas he sido yo :/
Respecto a la validez para otros sistemas, lo que pretendo resaltar en este artículo es la emergencia de nuevas propiedades en sistemas de información hiperconectados, lo cual está más que demostrado en la blogsfera, pero referido a las redes de objetos. Este post forma parte de una serie sobre el tema http://nonumerable.net/inteligencia-ambiental
La idea es ¿es la Internet de las cosas el soporte procesador de nuevos sistemas de información? ¿y cuales son?
Gracias por tu comentario!